La Nación: Alta Fidelidad. Semana trágica argentina: coreografía para una danza azarosa de objetos culturales
05/04/2026
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De la transmisión por streaming de la vigilia por Malvinas en Río Grande al último libro de Sergio Bizzio y una obra temprana de Guillermo Kuitca
En el pasaje del 1 al 2 de abril, la ciudad fueguina de Río Grande conmemora la Guerra de Malvinas con una vigilia. Nunca estuve ahí (ni siquiera conozco Río Grande) pero ahora la sigo por streaming al encontrar de forma azarosa la transmisión encargada al canal rosarino Cabaret Voltaire timoneado por Mauricio Vera y Tomás Trapé. La diferencia de temperatura entre Buenos Aires y la isla del fin del mundo es notoria. Los miro y escucho en short de baño (la humedad ambiente equivale a un piletazo), con aire acondicionado interrumpido cada diez minutos (el cuerpo sabe que no es verano) y la imagen devuelve abrigos, gorros de lana, volutas de aliento que el frío convierte en fragmentos de bruma. Poco antes de las 00.00 Trapé advierte sobre la conmoción que provoca en la ciudad el ritual del “sirenazo”. Habla menos del ruido, que evoca las alarmas que se activaban durante la guerra, que del silencio inclasificable que le sigue. A las 00:00 y segundos la transmisión se corta. Ya es 2 de abril. ****Por desacatar la orden autoimpuesta de leer los libros que retiro de la biblioteca del subte A solo en el subte, es que llego a la página 239 de Un lugar precioso, el último libro de Sergio Bizzio editado en 2024. Pasada la medianoche, sin siquiera imaginarlo, estoy leyendo sobre el monólogo de un pasajero que vuelve en tren a Ramallo desde Buenos Aires. Refiere una aventura irreal en un yate en los confines del mar español. Transcribo: “(…) La flota pasó a varias kilómetros de distancia de nosotros (…) Nunca había visto algo así. Los puntos sobre las íes de su nombre, estampado a babor, Invincible, eran más grandes que nuestro yate (…) Desde luego (digo desde luego pero esto lo supe después) era la flota inglesa que iba a atacar las islas Malvinas (…)”. No hubiera leído esa mención a la guerra que desconocía por completo (nadie ubica esta ¿novela? en la biblioteca donde van Los Pichiciegos de Fogwill y Las Islas de Gamerro, por caso) y que es tan aislada y azarosa (por lo menos así se presenta en el texto) como mi lectura. Pero como les había escuchado decir a los Cabaret Voltaire media hora antes “Malvinas nos atraviesa”. Sobre todo cuando resultó un episodio de la historia contemporáneo a la propia biografía. Cuatro años apenas me separaban de los conscriptos que fueron enviados sin entrenamiento, armas ni estrategia a las islas del Atlántico sur (ese anexo del mapa recitado de memoria “e islas del Atlántico sur”). *****Llamamos Semana Trágica a la represión brutal sucedida entre el 7 y el 14 de enero de 1919 en los Talleres Vassena pero olvidamos que entre el 24 de marzo y el 2 de abril hay 8 días y son dos marcas trágicas en el calendario argentino. El mismo último 24 de marzo el grupo neo dadá Los Barenboim subió a Spotify un nuevo sencillo (como dicen los españoles) llamado “Son 30.000”. No se trata de un manifiesto sobre la legitimidad de la cifra que se pone en disputa (como si no alcanzara el horror de que haya sólo una persona en esa condición) sino que es lo que dice. Treinta mil beats electrónicos emitidos sin pausa en el tiempo que duran: 83 minutos. En este caso quien se tome el trabajo inútil de contarlos tendrá pues una respuesta científica: son treinta mil. La plataforma lo presenta como “nueva canción” pero está claro que es otra cosa. La respuesta sonora a la obra que Guillermo Kuitca mostró por primera vez en la Argentina el año pasado en la exposición Kuitca 86 (Malba). Una tinta llamada “Del 1 al 30.000” en el que el muy joven Kuitca escribió y pintó al mismo tiempo entre 1979 y 1980 todos los números comprendidos entre el primer y el último de los desaparecidos. “Esa cifra entonces no era campo de batalla. Me imaginé que exponerla ahora podía traer a la arena el tema y está bien que así sea. El cuadro es como una fosa común, algo tremendo, al mismo tiempo que es un paisaje, una mancha donde es muy difícil decir donde empieza un número y donde termina otro”, le dijo Kuitca tras la inauguración a El País de Montevideo. Algo parecido sucede con “Son 30.000”, la ¿canción? de Los Barenboim. *****El Cabaret Voltaire fue fundado en Zürich en 1916 y funcionó como usina de la internacional dadaísta. En 1974 el nombre fue tomado por un grupo de la ciudad inglesa de Sheffield (ciudad astillero del Reino Unido) para hacer una música proto tecno que fue mejor recibida tras el cisma punk de 1977. Desde entonces se los escucha como parte del pos punk. Es la misma escena en la que en 1979 apareció el grupo Killing Joke. Su líder llamado Jaz Coleman vive desde hace un tiempo en Buenos Aires y lleva adelante el fórum underground “Club Malvinas”.
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